12 de junio de 2009

Porque la vida no es fácil para alguien



He estado pensando bastante acerca del último semestre de mi vida y de tiempo atrás, asuntos que me atormentan y me han hecho caer, levantarme y volver a caer hasta sentir que ya no puedo más. He convertido las cosas más sencillas en situaciones complicadas, porque no me he sentido capaz de lidiar conmigo misma ni por mí sola; sin embargo, tras el escrito anterior, después de mirar detenidamente a mi alrededor y luego de una confesión el miércoles pasado, comencé a cambiar mi vida, ese cambio que sabía como obligación para estar bien y que, por una u otra razón, había aplazado, como si esperara que el universo mismo conspirara para mejorar algo que sólo se arreglaría si yo trabaja sobre eso.

Durante esta semana me di cuenta que la vida de ninguna persona es fácil y que cuando uno está bien tiende a hacer tormentas en un vaso de agua, porque nos dejamos sobrepasar por nuestras crisis, queremos ser el centro del mundo e, incluso, queriendo o no, causamos lástima en otros, sin mirar lo que tenemos en frente y a los lados, y sin notar que nuestra situación es de lo más favorable.

Estos últimos días he tomado decisiones que cambian un poco el estilo de vida que había dejado que me molestara, para dar espacio a esa parte de mí que había aprisionado por cobarde y temerosa. Me he topado con personas que me han abierto los ojos y las curiosas fuerzas del universo -je je je- me han puesto en lugares con miles de oportunidades que esta vez no he ignorado.

He perdido ya el hilo de esta entrada, realmente no sé, ahora, a dónde quiero llegar, pero me queda claro que compliqué mi vida más de lo que en realidad es, exageré situaciones, quizá, y me di cuenta de mis errores.

Reconozco, su paciencia, sus consejos, sus palabras de ánimo, estimado lector, y el soportar que la autora de este blog se cegara un poco, olvidara ver al resto del mundo y lo abandonara.

Volveremos a funcionar, las energías se han renovado y la luz vuelve por este lado del espacio virtual.

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Releo, por elección aleatoria y, curiosamente, adecuada para el momento, el libro Cómo la vida imita al ajedrez, del campeón mundial de ajedrez de 1985 a 2005, Garry Kasparov, el cual nos habla de cómo la vida es un juego de estrategias y tácticas que nos permiten manejarla en los diversos ámbitos en los cuales nos desarrollamos.

Descubrí que me gustan las relaciones públicas y me encanta el manejo de crisis, pero aún soy muy torpe y me falta experiencia y conocimiento...Algún día, señores, algún día.

9 de junio de 2009

Como es costumbre



Para hoy tenía preparada una entrada muy linda sobre algo que me sucedió por la mañana antes de llegar a la escuela, pero como el mundo da vueltas enormes que hacen tambalear a las personas, no verán ese post hoy, solamente mi queja sobre la vida.

En la entrada anterior, al final mencioné AL HOMBRE, con el que creí que podía haber algo: hoy sé que no, la vida cambia, el mundo gira y lo entiendo; sin embargo, no acepto que lo haga con tanta fuerza en momentos tan complicados. Las fuerzas divinas actúan de manera extraña, lo sé y me consta, y también estoy consciente de que hay una parte del trabajo que yo debo hacer, mas detesto como el mismo universo me traiciona.

¿Es que acaso que soy tonta? ¿Ya no debo soñar, ya no debo creer en un mundo rosa, ya no debo aspirar a tanto? Todo el tiempo es la misma situación conmigo: encuentro a alguien, todo va bien y, de pronto, todo se acaba, lo que parecía bello se esfuma y lo que queda son reminiscencia de dudas que no terminan de ser resueltas y sólo lastiman con su punta.

Sé que debo abrir los ojos, sé que hay más, sé que debo dar oportunidad a otros, pero cómo si no les puedo corresponder, no los voy a herir, no les diré que sí sólo para llenar un vacío que sólo quedará satisfecho cuando me dé cuenta de lo que yo, dentro de mí y fuera de, estoy haciendo mal.

Disculpen, estimados lectores, a veces es necesario desahogarse.

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Qué fácil me doy por vencida

Por eso me da miedo creer, por eso no confío, porque escojo a la persona menos indicada. Por eso me da miedo amar, por eso ya no quiero pensar ni estar. Por eso me traicionan y me traiciono. Por eso me duele, hasta el fondo, hasta un grito interno y desgarrador. Por eso no lloro, porque ya no debo, ya no puedo, ya no me sale el llanto. Por eso...

7 de junio de 2009

Volveré



Hace más de una semana que no escribo nada y eso me hace sentir mal. No me culpen bueno un poco: es el fin de semestre que parece interminable, hacer los deberes últimos es un reto más grande que la vida misma, levantarse temprano para ir a una única clase es peor todavía.

Los he descuidado mis queridos lectores y blogueros favoritos, lo sé y lo siento. Debería haber fiesta, además, en este blog, pues ya casi cumple un año y me alegra saber que aún se mantiene (aunque ahora parezca lo contrario).

No desesperen, la luz de esta luciérnaga se volverá a encender pronto espero, sólo necesita terminar con lo imaginablemente interminable y descansar.

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Los domingos musicales volverán también un día. Mientras disfruten esta canción de Rainie Yang, titulada 只 想 爱 你 (Sólo quiero amarte), que explota mi felicidad, consecuencia de pensar en EL HOMBRE.