1 de mayo de 2017

"Oye, mujer"

Yo te quiero, no como algo, no como si me pertenecieras.

Sólo te quiero, con la mirada inocente y el suspiro profundo.

Te quiero con el ardor del deseo, con la pasión desmedida, con las ganas húmedas.

Te quiero como el instrumento que quiere ser tocado, como el calor que quiere ser disipado.

Te quiero con fuerza, con ansias, sin sentido, con latidos incontables; y, al mismo tiempo, te quiero con la calma de un día domingo, con las razones claras, con ritmo constante, con la decisión firme.

Te quiero con la cadencia de la música y el baile, con el romanticismo de las obras de Mahler.

Te quiero con el fuego en las manos y la hinchazón de los labios.

Te quiero en los espasmos, en los desvelos, en los sueños.

Pero no espero, sólo te quiero.